Gran Teatre del Liceu, 31 de mayo de 2008. DIE WALKURE.
Dia nublado y lluvioso en Barcelona, me dirijo al teatro despues de una tarde rodeado de amigos, y despues de dos viajes en un dia (Bruselas - Valencia, Valencia - Bruselas). Tercera vez que acudo al Liceu y, como se dice, a la tercera va la vencida: sabia, desde que me compre la entrada, que asistiria a una funcion historica, pero nunca imagine lo que iba a vivir dentro del Liceu a nivel emocional y personal: un primer acto de lujo dio el pistoletazo de salida con un trio de artistazos, Domingo, Meier y Pape derrochando todas sus facultades interpretativas encima del escenario, donde lo dieron todo.
Es increible escuchar la voz de Domingo con ese timbre tan claro, brillante y mordiente que no ha perdido nada de calidad a su edad, exceptuando quiza el registro grave, algo mermado por el paso del tiempo (normal). Pero que importaba, en un cantante que nos hizo vibrar y llorar con su emocionante voz y esa presencia escenica y que consiguio que el teatro se viniera abajo. La Meier tuvo uno de sus dias brillantes: agudos en general plenos (como crecia las notas), aunque hubo partes tragadas, el fraseo fue impecable y la intencion de las palabras/musica soberbia, junto con un control casi total de todo el registro. Magistral. El lujo de Pape como Hunding, con una voz clara, que corre excelentemente y grande, hizo que el primer acto consiguiera un nivel excepcional. La tension musical y dramatica con la culminacion del amor entre los gemelos consiguio que al acabar este primer acto, llorase de emocion como jamas me habia sucedido en un espectaculo.
El segundo y tercer actos continuaron con un buen nivel con una excelente Fricka: Jane Henschel que cumplio estupendamente su corto papel. Un buen Wotan: Alan Held que fue creciendose hasta llegar a un final del tercer acto muy emocionante a nivel interpretativo, junto con la Bruhnnilde de Evelyn Herlitzius. Ella, en un principio no me convencio para nada, y tecnicamente tiene cosas por resolver para interpretar el rol, pero dramatica y musicalmente su cometido fue excelente y fue creciendose tambien. El resto de Walkiryas cumplieron a un excelente nivel su nada facil papel en la opera.
La orquesta sinfonica del teatro cumplio y acompanyo pero me falto mas calidad a todos los niveles; tiene un sonido a banda que me resulta bastante desagradable y no brilla nunca. Me falto mas presencia en ciertos pasajes y menos problemas tecnicos por parte de los vientos y de afinacion y conjunto en la cuerda. Tambien falta sentido musical y fraseo en el foso: no se si parte de culpa la tiene el director musical, Sebastian Weigle o no se le puede pedir ni sacar mas a la orquesta del Liceu, que necesita una renovacion o algun tipo de motivacion.
En definitiva, una noche inolvidable en la que el teatro, repito, se vino abajo y yo vivi y recorde la Walkure del Palau de les Arts escenicamente (pues la de Barcelona fue en concierto), y me emocione de sentir esta musica con estos grandes cantantes...
Estas palabras son poco para reflejar una noche historica en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona.
LA GRAZIA DE PAOLO SORRENTINO
Hace 3 días

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