miércoles, 6 de febrero de 2008

Chanson triste; Jean Lahor-Henri Duparc

Dans ton coeur dort un clair de lune,
Un doux clair de lune d'été,
Et pour fuir la vie importune,
Je me noierai dans ta clarté.

J'oublierai les douleurs passées,
Mon amour, quand tu berceras
Mon triste coeur et mes pensées
Dans le calme aimant de tes bras.

Tu prendras ma tête malade,
Oh! quelquefois, sur tes genoux,
Et lui diras une ballade
Qui semblera parler de nous;

Et dans tes yeux pleins de tristesse,
Dans tes yeux alors je boirai
Tant de baisers et de tendresse[s]
Que peut-être je guérirai.

Resenya: El último Catón

Excelente libro de Matilde Asensi. Además de que me encantan este tipo de libros sobre sectas religiosas medievales y misterios de este tipo, me atrevo a afirmar que ha sido uno de los que mùas me han agradado en esta materia, quizás solo superado por "Los hijos del Grial" o "Baudolino", aunque estos propongan su acción continuamente en el medievo y no lo deje en manos de cualquier individuo que te pudieras cruzar por la calle y en la época actual. De todos modos me ha atrapado desde el primer momento, tanto que las últimas 200 hojas tuve que leermelas en una noche porque no podía parar. Excelentes todas las alusiones a la Divina Comedia de Dante con los que los tres protagonistas van descubriendo y abriendo las pistas que les llevarán al Paraíso terrenal...sin quererlo, las vidas de los tres personajes cambian bruscamente y comienzan a realizar su propia nueva vida y no que la vida la siga haciendo a ellos y encuentran la felicidad a todos los niveles (mucho deberían tomar ejemplo de esto).

Un libro, en definitiva, que mezcla ficción y realidad, y en el que dejas de ser consciente dónde está el límite (esto me encanta) y consigue que acabes pensando en que todo eso podría ser real y existir un lugar bajo tierra donde los habitantes son completamente felices y han desarrollado sentidos y sentimientos de modo sorprendente. Para averiguarlo, os recomiendo que leais este libro.

lunes, 21 de enero de 2008

Giulio Cesare in Egitto, una función de lujo


Acudí nada más llegar de Barcelona y con el sabor de boca rossiniano, al Giulio Cesare de Haendel en el Teatro Real de la Moneda de Bruselas. Fue ayer, 20 de enero, a las 7 de la tarde, el estreno de esta producción de la ópera barroca.

La escena, a cargo de Karl-Ernst y Ursel Hermann, contiene como unas canyas silvestres cercanas a un río (el Nilo, se entiende) donde se desarrolla toda la acción. Esas 6 ó 7 filas de matorrales sirven para que los personajes aparezcan, desaparezcan, se muevan, escuchen...como verdaderos espías y conspiradores.

Desde el comienzo se vislumbró una acción trepidante: nunca hay un movimiento de más ni de menos por parte de la escena o de los personajes, y la evolución de los mismos durante el drama está conducida de forma muy eficaz. La iluminación fue formidable, especialmente por el juego de blancos y oscuros que concordaba a la perfección en todo momento con lo que se respiraba en escena. Excelentes figurantes, servidores de Tolomeo, vestidos de frac y haciendo tanto de animales de companyia con máscaras venecianas, o de...majas de Goya? con abanicos. Vestuario en general actual pero algo atemporal. Excelentes también los músicos que tocaron sobre el escenario, musical e interpretativamente.

La versión contratenor que el teatro ha programado, alternándola con una versión contralto, cuenta con un reparto de lujo, cuyo protagonista absoluto fue Lawrence Zazzo, como Giulio Cesare; impecable vocalmente en todo momento y demostrando escénicamente la fuerza guerrera y la ternura amorosa del personaje. En definitiva excelente contratenor: inolvidable el aria de entrada del personaje "Empio, diro, tu sei". El acompagnato "Alma del gran Pompeo" o el comienzo del aria "Aure, deh, per pieta". Apoteósico.

Su amada Cleopatra fue Daniele de Niese, con bella vez pero técnicamente deficiente; problemas en el paso al agudo y en las partes más líricas y lentas de la obra con dificultad para mantener la línea de canto, seguramente por faltarle un apoyo sólido, y algún problema de afinación. Aunque fue evolucionando y dio un tercer acto muy bueno a todos los niveles. Dos cosas me incomodaron especialmente de su interpretación: la visión de una Cleopatra-puta, todo el rato en sujetador y provocando, que en ocasiones me llegùo a cansar; y el empenyo por la cantante de intentar crear efectos que produzcan emociones, no teniendo la voz firme y no creando, por tanto, ese fin (al menos en mi caso). Estuvo especialmente fallona en "Se pieta di me non senti".

El resto del reparto estuvo excelente; aunque hubiera preferido un Tolomeo contratenor, Tanya Cross le dio buen empaque escénico y musical al personaje. Formidable el dúo Cornelia-Sesto (Christianne Stotijn y Anna Bonitatibus), maravillosas escénicamente, sobre todo la segunda como ninyo-adolescente que quiere vengar la muerte de su padre y va decidiéndose paulatinamente hasta que lo logra. LUca PIsaroni como Achilla, el divertidísimo Nireno de Dominique Visse y el Curio de Lionel Lhote, acabaron de redondear una función apoyada en el foso por la excelente agrupación Freiburger Barockorchester bajo la direcciùon de René Jacobs, gran conocedor de la ópera, que fue meticuloso en los tempi y en la concertación entre foso y escena.

Un lujo vocal y escénico, que pasará a la historia de mi memoria como una de las mejores funciones que he visto y oído. Y a repetir varias veces...

La Cenerentola: una funciòn no redonda


Día 18 de enero de 2008, Aeropuerto del Prat, 18 grados en Barcelona, maravilloso sol de las 17h de la tarde, tomo tierra, el mar a mi izquierda, azul, limpio...querido Mediterráneo. Llego con 20 minutos de antelación. Cojo el bus, dejo las maletas en casa de Félix y me dirijo al Café de la ópera, donde me encuentro con Nores y Carmina, tomamos un café rápido y nos dirigimos al Gran Teatre del Liceu, a ver Cenerentola.

Función algo fallida. Anuncian por megafonía que la mezzosoprano Joyce DiDonato...sufre una afección vocal, pero pese a todo cantará la última función del primer reparto. Ella estuvo sublime (menos mal que estaba mal de voz), cantó con gusto exquisito y se metió de pleno en el personaje de Angelina. Las hermanastras, interpretadas por Cristina Obregón e Itxaro Mentxaka cumplieron vocalmente e interpretaron sus papeles excepcionalmente sobre la escena, siendo una fuente continua de diversión y gracia toda la noche. Más que correcto el Alidoro de Simón Orfila, aunque no llegué a entender los vítores tan exagerados que el público le brindó después de su aria. Muy bien David Menéndez como Dandini, quizás con una técnica un tanto brusca, con un sonido a veces excesivamente agresivo. El Don Magnifico de Alfonso Antoniozzi fue, desde mi punto de vista, pésimo. Excelente Juan Diego Flórez durante toda la ópera, aunque me faltó más chicha en su aria, en la cual parecía reservarse.

La puesta en escena de Els Comediants muy colorista aunque algo estática. Buen detalle en general el de las graciosas ratas (personas disfrazadas de ratas) y muy bien solventada la escena de la tormenta, el toqué escénico que más me agradó. La dirección musical algo sosa y con tiempos algo rápidos y algunos desajustes imperdonables en una última función. La orquesta un poco pasota en general (tocamos porque vamos a cobrar).

En definitiva, no estuvo mal, pero podría haberse conseguido un nivel muy superior, especialmente en el primer acto, donde aquellùo no despegó en casi ningún momento. UN placer volver a ver a viejos y nuevos amigos en el descanso. Ahora, a disfrutar de Giulio Cesare en la Monnaie.

jueves, 17 de enero de 2008

2 Chistes de gitanos

Después de un día en el que mi ropa interior se ha quedado encerrada en la lavadora, sí, esa máquina que lava la ropa...y todavía sigue allí dentro ante mi mirada impotente, y cuando manyana marcho hacia Barcelona, propongo a continuación, un poco de humor, del bueno, del de la tierra. Dos chistes de gitanos del libro "Chistes de gitanos" de Yeyo Pocos Pelos. Ediciones Amena. (no es conya).

Un gitanillo entra en la consulta del médico, al cual le dice:
- Dortóó, me duelen lo' gitanale'
- Los gitanales? Lo que quiere decir es que le duelen los genitales.
- No zéé, ez que como son morenito' y muy peludito'...


Adivinanza: En qué se diferencia un cigarrillo de una gitana?
En que el cigarrillo tiene nicotina, y la gitana no tiene ni "cotina", ni lámpara', ni banyo, ni na' de na'.


Y ahora para todos ustedes, un coro de tiples de la zarzuela "Los sobrinos del Capitán Grant", que escuché dos días antes de venirme a Bruselas y me la compré en Valencia, porque me encantó.

Si es en el hombre un vicio el de fumar, el de fumar,
en la mujer es gracia particular, particular;
y con un cigarrito, válgame Dios, válgame Dios,
cada mujer chilena, cada mujer vale por dos.

Cuando a los aires el humo sube, el humo sube,
parece hermosa flotante nube, flotante nube,
y si el tabaco tiene poder, tiene poder,
se siente un mareito, ay!, que da placer. ay! ay!

miércoles, 16 de enero de 2008

El convento musical

Viernes 11 de enero de 2008, hora no muy exacta de la tarde, noche cerrada sobre el suelo de madera de un aula con dos pianos de cola, luz mortecina y sonido luminoso, grande y vibrante.

Concierto 23 de MOzart, se para en seco tras un pasaje del tercer movimiento...silencio, solo silencio... miro por la ventana, todas las aulas que dan al claustro del antiguo convento de las carmelitas están a oscuras. Decido estirar las piernas y salgo, de paso, hacia el banyo, cierro la puerta de mi celda, la más lujosa del segundo piso (C210a). El primer tramo del pasillo está ligermanete iluminado por la luz de las escaleras que bajan... y suben? a otras partes del convento. Dejo que la negra oscuridad mágica me sorprenda y no enciendo la luz, el suelo de madera antigua cruje bajo mis pisadas (no hay ni un alma viviente estudiando, y eso que llegan los exùamenes), pero al girar al segundo tramo me sorprende una más espesa oscuridad y decido volver atrás mis pasos para que la luz me guíe... no quiero que se me aparezca el espíritu de una monja. Enciendo todas las luces de neón con sabor a aula o a centro comercial... y trùas mi paseo, regreso a mi celda con dos piano de cola, apagando todo de nuevo... ni un alma puebla ni un rincùon del segundo piso.

Al rato llega una hermana a la celda de al lado... y empiezan los diálogos de carmelitas, pero no de Poulenc... yo Mozart, ella Bach; yo Chopin, ella también romántico... y a las 20:30H se marcha y me marcho, y todo se queda en silencio para que los espectros de las carmelitas puedan tocar sus instrumentos... ignorando el voto de silencio, al menos en materia musical.

lunes, 7 de enero de 2008

Sobre los semáforos


Después de unos 15 días en Valencia, uno percibe ciertas diferencias a nivel civilización con respecto de Bruselas. Y uno de los puntos más interesantes es la educación (y adecuación) del peatón. Yo soy un gran experto en estos terrenos fangosos de cruzar la calle.


¿Qué ocurre si cruzas un semáforo en rojo en un paso de peatones, despistado hablando por el móvil, al ver que no viene un coche? En Valencia y por extensión en España, nada, de hecho se considera hasta legal y bien visto (cojones, no vamos a estar perdiendo tiempo). En Bruselas (Bélgica), como te pille la policía te empezará a gritar en francés, te pedirá el DNI, y te pondrá una multa de unos 50 euros, además de sufrir la angustia y vergüenza de tener que cruzar de nuevo legalmente (en verde) el paso de peatones, pero en dirección contraria... terrible castigo. En Bruselas, en este acto tan osado por mi parte, me diferencié de los belgas o de la variopinta ciudadanía, ya que nadie más cruzó, y me pillaron... porque no vi los hombres de azul en frente (ellos a mí sí, claro está). Por suerte si uno alza un poco su voz... los belgas te dejan ir sin multa, pero con el castigo de cruzar, claro.


Estos días, he tenido un conflicto social con este asunto. Aquí me quedaba parado en cada semáforo en rojo, aunque se vieran los coches a lo lejos, aunque fueran las 4 de la madrugada y la calle fuera solo para mí. Oír de mi madre, "venga, que no pasa nadie" la verdad es que me fascinó... o encontrarte en el centro de Valencia a la policía y ver que a tu lado todos cruzan en rojo bajo la dispersa mirada de los azules, menos tú, no tiene precio (o sí, ya veremos...). Esta tarde regreso al frío intenso de no poder cruzar en rojo, de no sentir la adrelanina en mi sangre ante el riesgo de ser atropellado (en la distancia?)... cosa difícil después de haber pasado de esperar la lucecita verde toda esta semana...o ni tan siquiera esperar a ver el suelo rallado en la calzada. En definitiva... Viva la libertá! Como proclama el Don Giovanni.